Paso a paso

Del catálogo al chat, en tres momentos

Shelfkat no es un marketplace ni una pasarela obligatoria. Publicas tu vitrina, la compartes y el comprador te escribe por WhatsApp con el pedido listo.

Creas la cuenta y el catálogo

Entras con Gmail, confirmas país y celular, y nace el workspace. Cargas productos con fotos, precio, categorías y el look de tu marca. El comprador no instala nada: abre el link en el teléfono.

Compartes un link (o tu dominio)

Cada tienda tiene una URL {slug}.shelfkat.store y un respaldo en shelfkat.store/c/{slug}. Si el plan lo incluye, conectas un dominio propio con verificación TXT. El mismo catálogo se comparte por WhatsApp, Instagram o donde estén tus clientes.

El pedido llega a WhatsApp

El cliente arma el pedido (cantidad, variantes como color o talla) y confirma. Se abre WhatsApp con el mensaje ya escrito. Puedes enrutar cada pedido a un número del equipo y dejar al comprador pegado a ese vendedor.

Lo que pasa detrás, para ti

Mientras el cliente ve una vitrina simple, tú ves el negocio: quién visitó, qué miró y qué pidió.

Equipo y números

Sumas vendedores según el cupo del plan. Cada uno puede tener su WhatsApp para que el chat no se mezcle.

CRM liviano

Contactos, pipeline, pedidos y ofertas viven en el panel. No reemplaza a WhatsApp: ordena lo que ya entra por el chat.

Visitas del catálogo

Ves el recorrido del visitante hasta el pedido: productos, variantes y sesión. Sirve para saber qué mostrar y a quién escribir.

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